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Nuestros inicios

Soy María Inés Freggiaro, vivo en el barrio —en Coghlan— hace 25 años.

Soy parte del grupo Barrios Arborescentes

Nuestra acción es, fundamentalmente, en favor del arbolado urbano, en particular del arbolado de nuestro barrio, de nuestra comuna (Comuna 12).

De los árboles consideré “de entrada” su aspecto estético, fue mi primer incentivo en este recorrido. Digo, el aspecto estético o sea aquello que llama la atención a nuestros sentidos despertando su interés y proporcionando placer, un contacto ocasional que no puede ser despreciado. Las percepciones estéticas, las experiencias estéticas, son ingredientes necesarios para la felicidad, son germen de nuestras creaciones artísticas, en definitiva, contribuyen a dar sentido a la vida.

Un árbol es hermoso cuando se lo cuida para que conserve su forma natural, cuando se lo deja crecer naturalmente, cuando se le caen las hojas… cuando florece…En este sentido aposté y apuesto a concientizar a los vecinos.

Esto lo señalo como muy inicialmente y muy desde mi perspectiva, es desde donde yo empecé, porque una vez formado el grupo y comenzada su acción las ideas se diversificaron, se agrandaron, se ampliaron, se sumaron proyectos y se despertaron otros intereses y metas.

Digo, ya no pensamos solo en el aspecto estético —no por eso menos importante— sino que tenemos en cuenta, también, la integración de la naturaleza en los entornos urbanos, considerando los beneficios que los árboles nos brindan, como la sombra y humedad —vapor de agua que se desprende de sus hojas— que bajan considerablemente la temperatura de nuestras veredas en verano, la oxigenación del aire, purificándolo, la absorción del dióxido de carbono, principal causante del calentamiento global, el beneficio a la biodiversidad autóctona, ofreciendo alimento y refugio a diferentes tipos de aves e insectos, la valorización de las áreas en las que están plantados, el ofrecer escenarios más apropiados a la hora de hacer actividades físicas…

En la marcha aprendo un montón.


10/01/2016 Comienzos y formación del grupo Barrios Arborescentes

En 2016 el árbol de mi vereda fue podado/destrozado en pleno mes de enero. Las ramas cortadas estaban amontonadas a ambos lados del mutilado árbol, el sol inundaba la vereda con sus rayos fuertísimos del verano, así me recibió mi adorado, tantas veces admirado —sus ramas avanzaban y se entrelazaban hasta el medio de la calle, armaban una especie de túnel sobre la vereda— , respetado y queridísimo árbol de mi vereda después de una semana de vacaciones.

Este espectáculo me desató una ira incontenible, llanto y gritos; siguieron cartas, artículos, denuncias, todo me pareció poco… nada tuvo una respuesta que explicara el brutal hecho.

Un camino de sueños se abrió para mí cuando contacté a Marina Méndez Mosquera, una vecina que conocía muy sensible ante estas cuestiones. Tanto que en su currículum profesional hacía mención a su gusto por “el jazmín de mi vecina” (la vecina era yo).

Fue mi primer contacto, pero cuando decidimos convocar a otras vecinas, con cada una de las que proponíamos teníamos un lazo en esta línea, en algún momento nos había acercado la belleza de la naturaleza y su cuidado.

Actuaríamos en situaciones que creemos es necesario revertir, mejorar, embellecer… situaciones en el barrio que requieren participación, fundamentalmente en lo que respecta al arbolado urbano; siempre alineados con la ley (Parte de un párrafo de la ley ARBOLADO PUBLICO URBANO, N° 3.263, sancionada el 26/11/2009 dice: “… crear conductas conservacionistas, destacando la función del árbol en el ecosistema urbano y sus consecuencias sobre la salud física y psíquica de la comunidad)”.

En busca de una vida sentida (y/o con sentido) en el intento de abrirla a una experiencia de lo humano más intensa, sentimos la necesidad de motivar la participación de todos los actores, tendiendo redes; siempre en diálogo, siempre con todos. Nuestros primeros contactos fueron con la Comuna, también con ONG que estuvieran en el tema y que nos respaldaran y desde ya con los vecinos.

El grupo de vecinas comenzamos nuestra acción; nos entusiasmamos, proyectamos, nos conectamos, también buscamos información, conocimientos, relevamos necesidades, tramitamos, plantamos, y festejamos.

Dentro del proyecto surgen anualmente distintas acciones. Uno de nuestros ejes es sumar más verde en las veredas a lo largo de la ciclovía de Iberá con la idea de que se transforme en un futuro en un biocorredor, una estrategia para la conservación de especies nativas.

A esta altura del año, estamos abocadísimas a la preparación del festejo anual, ya tradicional desde 2016; una tarde de plantación, música y mate en el pasaje Prometeo, compartida con los vecinos.

María Inés Freggiaro

Buenos Aires, Septiembre de 2022

Una juntada

17 de julio. La jornada fue de sol. Se dijo: —El día más frío del año.

La convocatoria estaba hecha a las 11 de la mañana del domingo, en Prometeo (entre Iberá y Quesada), para cosechar las naranjas que lucían espléndidas, maduras, coloridas y desparramando aroma, en los 8 árboles de esa cuadra del pasaje.

Para concretar la “juntada” de naranjas, la “juntada” de vecinos no se hizo esperar.

Algunos llegaron antes de las 11; todos cumpliendo con sus promesa anticipadas vía mail - Llevo canasto - Tengo una escalera - Fabriqué un gancho - Cebo unos mates - Paso una receta de dulce de naranjas.

Andrea y su marido estacionaban su camioneta portando una escalera importante.

Más allá de las promesas estuvieron las sorpresas: Federico (de La casa de Cosas) juntó naranjas unos días antes, hizo dulce y nos regaló a las organizadoras, las vecinas de “Barrios arborescentes”.

Susan fue con su hija, su yerno (que ya había aportado una receta) y sus dos nietas, Ema y Lola, que embolsaban las naranjas, agregaban las recetas impresas y anudaban cada bolsa ¡Increíbles colaboradoras!

A Horacio lo reconocí semi-oculto entre las hojas, arriba de uno de los árboles despejándolo de clavel del aire, un parásito perjudicial, una tarea no programada.

Aarón se asoció a Andrés que con mucha agilidad y rapidez, trepado al árbol tiraba las naranjas para abajo.

A Sole y a Sebastián los vi desde temprano, también a Marína, por supuesto; les perdí el rumbo.

Las naranjas eran clasificadas por María Rosa que tenía una bolsita especial para las que por accidente caían al piso y se rompían.

Gabriel, un amigo de otro barrio, también invitado, sacaba fotos y difundía por whatssap. Se lo ve, también, en una foto (seguramente había otros, varios fotógrafos) disfrutar mostrando un canasto lleno de naranjas; se llevó naranjas para su mamá.

También se llevaron naranjas quienes pasaban circunstancialmente por el lugar y unas personas vecinas del parque Saavedra a quienes les llegó la noticia de la “juntada”. Se les ofrecían naranjas a los curiosos vecinos que se asomaban (otra manera de participar).

A Adriana la vi cebando mate y juntando firmas - ¿Todo una sola persona? –Sí.

Las firmas son para avalar el proyecto de “Barrios arborescentes” de plantar nuevos árboles y recuperar planteras, un proyecto que con el respaldo de algunas ONG´s que están en el tema del cuidado del medio ambiente, se presentará a la Comuna 12 para su posterior concreción.

El tiempo pasaba, parecía que nadie quería irse, se acumulaban bolsas, canastos y cajones de naranjas. Se armaban corrillos y las personas, los vecinos se comunicaban, ya se trataban otros temas, presentaciones y biografías.

Finalmente llegaba algún rezagado. Algunos ya regresábamos a casa.


María Inés Freggiaro

Buenos Aires, Julio 2016